Relojes especiales: La historia

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Relojes especiales: La historia

Desde los orígenes hemos tenido la necesidad de medir el tiempo. Este dato es algo que conocen de primera mano en cualquier taller de relojería en Haro.

Con el paso del tiempo nació la necesidad de tener elementos que nos ayudasen a regular el tiempo. Los calendarios sabían a poco y la precisión motivó a los profesionales del sector, como en el taller de relojería Haro.

Si echamos la vista atrás y conocemos la historia, vemos que el primer reloj fue el reloj de agua. Después de este, apareció el reloj de sol. Juegos con las sombras de un poste conseguían que se regulara más o menos el momento del día en el que nos encontrábamos. El reloj de vela y el reloj de arena fueron otros inventos que se desarrollaron antes de que por fin apareciesen los relojes mecánicos. En este punto, es cuando aparece el término minutero y se lleva a su aplicación. Así es como se consiguieron relojes más fiables.

La aparición de los relojes de pulsera era ya cuestión de tiempo. La reina María Carolina de Austria encargó un reloj de pulsera, que no era más que la superposición de un reloj mecánico sobre un brazalete de oro. De esta manera tan sumamente sencilla, todo evolucionó con rapidez y profesionalidad hasta el día en el que nos encontramos ahora.

Realmente, la historia de la aparición de los relojes es realmente fascinante, pero es casi imposible contarla sin detenerse un poco más de lo que nos lo permiten estas líneas. Por ello, queremos invitarte a nuestro hogar para poder resolver las dudas que te surjan sobre la historia de los relojes, así como ofrecerte una amplia variedad de ellos. En Óptica Santamaría trabajamos por cubrir las necesidades de nuestros clientes y estaremos encantados de poder atenderte. ¿Te animas?